La otra cara de la moneda

La permisividad de algunos padres sumada a la exaltación de algunos menores, hacen que se viva una situación bastante compleja e inestable en los círculos familiares.

Quizás no ha sido la permisividad de los padres lo que ha provocado la exaltación de los menores, o viceversa.

Quizás, lo más sensato será buscar las soluciones y no tanto las causas con la fórmula del “qué” y del “dónde”, y por ende, dejemos el porqué, a un lado.
Preguntémonos pues, dónde se da la violencia física o psicológica del menor transgresor, siendo ésta última la más común, pero sin olvidar la primera, que desafortunadamente va en aumento.
¿se produce en la casa, por motivos de limpieza o de horarios? ¿se produce en el centro escolar, por motivos de absentismo o de faltas disciplinarias?

Un tema aparte es comentar la exactitud veracidad de éstas agresiones. ¿Qué padre/madre denunciaría a su propio hijo/a?

En la misma pregunta obtenemos varias respuestas. Una de ellas que los límites que aguantan los padres son muy elevados, soportando agresiones y amenazas. Otra respuesta que arroja esta pregunta metafórica es que no todos los casos ven la luz. Y en consecuencia y por desgracia, nos dejamos muchas cosas en el tintero.
El abogado Vicente Peláez, especialista en temas relacionados con la juventud, sostiene que “los progenitores sí tienen vías legales para defenderse de las agresiones”, pero señala que estas vías “muchas veces no se conocen, o en su defecto, no se utilizan”

Las agresiones están reguladas en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor y “son constitutivas de delito”. Si el chaval tiene entre 14 y 18 años puede ser juzgado por sus acciones y recibir una sentencia desfavorable.

La mayoría de las denuncias que llegan al juzgado son resueltas extra-judicialmente, o en su defecto, mediante medidas en medio abierto. Sin embargo, los casos más graves suelen ir acompañados de medidas de internamiento.

¿Pero que hacemos cuando la solución acaba siendo un problema añadido? ¿y cuando el menor vuelve a casa donde hay unos padres que se oponen a su regreso?

Son demasiadas las preguntas y diferentes soluciones para este nuevo caballo de batalla, para tanto el ciudadano de a pie como para todos los equipos técnicos encargados de velar por la protección y seguridad ciudadana. Es un camino arduo pero no imposible.

Porque, hoy por hoy, y desde mi punto de vista, se hace necesario más que nunca un mayor compromiso social para una eficaz y eficiente cohesión social.

Para más información:

navarropjr(arroba)gmail.com

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