Una tarde cualquiera

Vía: Messenger
Oye, ¿que hacemos esta tarde?- le dije a mi novia.
por lo menos comprar una caja de condones de 12 y un bote de nata en el mercadona. Luego, venir aquí, a por mí.- me dijo, literalmente.

Instrucciones claras, concisas, coherentes. El único inciso es que me recuerda a mi última visita al mercadona… pero esta vez, con un componente añadido (el bote de nata).

Llegué al mercadona, pero no sin antes concienciarme. Me dije a mí mismo, unas cuantas veces, que no pasaba nada, que no me importaba nada, sólo comprar los condones, la nata y…ejem, ejem, ejemm.
Pero eso sí, no pensaba mostrar el contenido de mi botín (dícese compra) a todos los presentes…
Por lo menos, hasta que no encuentre el botecico de nata.

Y por supuesto, lo encontré en los “congelados” (ya con los condones en la mano) pero… empezé a dubitar si
compraba el bote de nata, los condones y el sirope de chocolate que había visto cerca de la nata…
si compraba el bote de nata y los condones solamente, o si compraba los condones y au.

En esa duda constante (que me mantuvo 5 minutos en frente de los congelados con los condones en…¿?) me interrumpió una de esas agradables dependientas del mercadona
No, no es la historia que estais pensando, que ahora me va a preguntar si quiero algo, que si me puede ayudar en algo…
Solamente me interrumpió para que pudiera pasar por el pasillo, nada más.
Y fue entonces, cuando lo supe, me vino la inspiración divina o yo que sé lo que pasó. El caso es que cogí el botecico de nata rápido y veloz y salí cortando por patas.

Pero no sin antes, tenía que pasar por la famosa caja.
Esta vez, no había mucha gente, asique esperé ocultando mi mercancía a los ojos ajenos. Una vez mostrado el contenido de mi mercancía, las madres vs abuelas que iban detrás mía se pusieron de inmediato a cuchichear entre ellas… Sólo me bastó una mirada para acallar los cuchicheos.
La cajera me miró, sonrió, pasó los condones y la nata por la “ranura electrónica” para acto seguido, meterlos dentro de una bolsa…Me entregó la bolsa y dijo: Que pases una buena tarde, a lo que yo respondí: Gracias, lo haré…

Mientras circulaba con mi vehículo de cuatro ruedas, seguramente a una velocidad no aconsejada (no digo prohibida) se me cruzó un sagal en bici (menos mal que estaba todavía empanao con lo que me había dicho la cajera e iba a 30 km/h), asique el sagal pasó sin más incidente, pero es que el mu capullo ni miró al cruzar la carretera! Pero bueno…le dí de nuevo las gracias a la cajera mentalmente por salvarme de esa situación, y sin más dilatación ni contracción, por fín, llegué a mi destino.

Llamé por el telefonillo de su casa, bajó, montó al coche, nos fuimos al piso.

Pero pasó lo impredecible, lo inesperado, lo que te corta el rollo vamos…el amigo de tu infancia (sí, ese que se había ido a estudiar a nosé donde y que venía con un master y nosé que…) toca el maldito timbre de mi piso…
¿qué hago?, verá que el coche está en la puerta, y sino, por una regla de tres oirá nuestros gritos (estabamos ya desnudos vs cachondos)

No se me ocurrió otra cosa, quizás porque desprecie muy pronto el posible gozo de la nata, pero la cuestión es que abrí la ventana y le tiré el botecico de nata (a la cabesa…no le dió, esa es la lástima)…Vamos, que para mí eso era más que una indirecta…

Pero claro, mi amigo tenía un master…Y cuando me quería dar cuenta, había subido al piso, había forzado la puerta de entrada, había recogido el botecico de nata y se había acostado junto a nosotros en la cama!!!!!…

Como era un amigo de la infancia y una vez hicimos un pacto de sangre (“…si alguna vez surge la ocasión con una tía, cada uno iría al agujero pactado en ese momento, sin mariconeos, vamos…”) y puesto que a mi novia no le importaba…
Rociémos su cuerpo desnudo de nata, y una vez elegido nuestra pole position (yo detrás y él delante) empezemos a lamer como perros, a succionar aquella masa gelatinosa, y a introducir, y a penetrar aquellos rincones más ocultos del cuerpo de mi mujer…para acabar así…

P.D: No tengo amigos con másters.
P.D: Aunque los tuviera, le diría: eee que mi novia es mía y…(mira este vídeo y sabréis cómo sigue)
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1 comentario en “Una tarde cualquiera”

  1. Mmmm, nata…sirope de chocolate…trío con 2 tíos…vas aprendiendo pequeño! jaja

    Este ya tiene más “carnaza” que el anterior 😛

    ¿Realidad? ¿fantasía? 😎 Mezcla de ambas creo yo…

    Pa! 😛
    (esperando el siguiente post erótico-festivo jaja)

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