Suceso vivencial (suceso ¿¿¿qué???)

Ocurrió ayer…
Eran las 7 de la mañana (hora intempestiva un domingo por la mañana) y mi madre (, vivo todavía con mi madre) me despierta con una noticia que se ha puesto de moda en mi casa: Ey, levanta, que nos vamos al Hospital…
Mi tío, se encontraba mal.

Horas y horas y horas más tarde, cuando ya mi cerebro carburaba (menos mal), aconteció una situación digna para ser contada.

Dos matrimonios y yo en la sala de espera (mi madre fue a acompañar a mi tío a que le hicieran unas radiografías) del Hospital Vega Baja.
Y acto seguido, llegada de una nueva paciente con su acompañante en silla de ruedas (ambas mujeres colombianas – niponas, pero su nacionalidad es un misterio y esto es una conjetura).

Fue entonces, cuando ocurrió todo.

La nueva acompañante traqueó suavemente la puerta del consultorio A (para que os situéis, habían dos puertas) para pedir algún medicamento para su hermana, pero la enfermera le inquirió que no podían darle nada hasta que no la valorase el médico pertinente. Al acabar esta pequeña conversación, la enfermera llama a un matrimonio (de los dos que había) para que pasara a consulta mientras que la acompañante refunfuñaba en voz alta la poca amabilidad y escasez de tacto trato que acababa de recibir.

Tras varios minutos, el matrimonio sale de la consulta para marcharse.
Supuestamente, ningún paciente se encontraba en ningún consultorio, ni el A, ni en el B, y en la sala de espera permanecíamos el matrimonio, las protagonistas, y yo.

La prota (entiéndase como protagonista) de la acompañante colombiana – nipona se encontraba de pie, pero al percatarse de las carcajadas y murmullos en la sala de médicos, decidió sentarse junto a la puerta para escuchar mejor lo que decían.

Y fue en un momento inesperado, cuando saltó la liebre, ups, quiero decir, la prota se levantó de un espasmo y acto seguido golpeó la puerta (no hace falta que diga que los golpes eran fuertes y sonoros, ¿no?) donde se escuchaba todo el griterío del cotilleo médico.
Mientras traqueaba impacientemente, de sus labios emanaban lindezas contra los médicos- enfermeras que no hacen su trabajo y se dedican a chismorronear (joder que palabro se me acaba de escapar…).

Tras varios segundos de conmoción general entre los presentes, se abrió la famosa puerta donde salíó la enfermera gritando el nombre del matrimonio que quedaba por consultar, mientras que en la otra consulta (puerta B) también se abrió la puerta para solicitar la presencia de las protas para su consulta…
En un abrir y cerrar los ojos, me encontraba solo en la sala de espera, y tras dos segundos de conmoción, me entró la inevitable risa por la situación vivida.

Fue entonces cuando me dispuse a sacar mi cámara fotográfica para dejar constancia de mi presencia en aquél lugar “vacío” aparentemente…

Es ahora cuando me viene la pregunta…¿quién tiene razón? ¿la enfermera, o la prota? ¿hay razón que justifique ese suceso? ¿cuál?

P. D: Ya entrada la noche, y sentado tomando el fresco en casa de mi novia, fue cuando mi suegro preguntó: ¿que tal está tu tío?
A lo que respondí…bien, le han metido una sonda por el…capullo y nada, está en mi casa con infección de orina…(sí, así, literalmente. Sé que duele, y con esta expresión creo que se entiende).

P. D: A pesar de insistir en obtener una foto de las protas, esta foto no pude realizarla debido al traslado temporal de mi tío en boxes.

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1 comentario en “Suceso vivencial (suceso ¿¿¿qué???)”

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