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Recordemos que el amante dejó inconsciente a rastafari de una certera patada en la trompa.

Y llegó el remate final perpetrado por el amante al delincuente rastafari peluche man.
Las cosas estaban claras, solo quedaba disfrutar fornicando a la princesa.


pero…
Sonó el titubeo de unas llaves y el de una carraspera aguda frente a la puerta de entrada al castillo.

Quién sino…

!Era el Principito Pirate!

Que alegría que alboroto. La princesa cayó rendida entre sus piernas (literal) cerca del escroto…

Y el amante tuvo que escapar por patas y salir por la primera ventana. Ese no era su combate.

La princesa era la que tenía que elegir…y por desgracia para él, eligió a su principito.

Colorín colorado, este cuento se ha escoñado.

Al otro lado de la puerta se encontraban los héroes, los que venían a ¿salvar? a la princesita.
Pero…de pronto, se escuchó como si fuera el crujir del suelo que cedía ante ellos, fue un ruido intenso y muy sonoro

El amante, cabizbajo y atemorizado, le preguntó a su ¿amigo? si lo había oído…que ¿qué era eso?…

Pero el hermano mayor ni se inmutó, y salió por patas…de su imaginario caballo.

“Sólo quedaba él, el amante, ese amante que sólo te visita por las noches. Sí, el mismo que te manda mensajitos de amor mientras tú estas con tu príncipe, mientras aguarda detrás y a escondidas, a que éste (el príncipe) apague las luces…
esa era la señal

Y era cuando la princesita, con la excusa de ir al baño antes de dormir…se cepillaba al amante con descaro en la habitación contigua. A ella le encantaba gritar, gemir, despotricar… pero era obvio que ella lo disimulaba muy bien…Hasta que un día pensó: Si me pongo algo en la boca y algo en el coño…podré disfrutar, gemir, explotar, gritar, gozar sin apenas hacer ruido…Así llamó a un segundo amante para que le ponga una polla en la… y se callara…y pudiera disfrutar”

A todo esto, rastafari peluche man ya se había ido de vareta (es decir, se había corrido ya. Y sí, tan pronto, a ver que os esperabais que por muchas ganas de hincar, empotrar, meter, introducir…su mini-polla era su mini-polla, y por tanto, limitada a 5 minutos como máximo).
Ya os podréis imaginar la cara de la princesita que ni siquiera notó nada…(por eso la
leyenda).

Bueno, el caso es que rastafari ya se estaba fumando el cigarrico “de después de…”

Mientras que el amante, harto de esperar la gran batalla, se asoma por la izquierda para coger desprevenido a rastafari (ya se había acabado su cigarro).

Y le dio semejante ostia que lo tumbó…

CONTINUARÁ…

¿TÍPICA? HISTORIA
(con tintes pornográficos)

Esto era una vez que se era, una princesita muy preciosa, muy rica, que vivía en un castillo y to esas cosas.
Y cómo no, con ganas de follar con su principito…

Pero…no todo era color de rosa, no todo lo que cagaba la princesita olía a flores…NO..
Olía a mierda, pero bueno, eso es otra historia. El caso es que su principito se había ido de viaje…

Al acecho de tal acontecimiento (es decir, al saber que su principito ya no estaba) rastafari peluche man decidió secuestrar a la princesita para follar con ella todos los días. Su idea no tenía lagunas, no podía fallar: tirar la puerta abajo con las herramientas en la mano, subir al castillo, amenazarla, y a disfrutar…

Pero…lo mismo digo para el rastafari peluche man, no todo es un aquí te pillo y aquí te mato
porque nuestro nuevo amigo tenía competencia a parte del principito…

Su hermano mayor y el amante.

Rastafari peluche man no podía creerlo, había repasado el plan mil veces, y ahora, todo se volvía del revés…
Pero antes que llegara la gran batalla por la princesa, se encerró junto a ella en lo alto del castillo.

Pensó:
!Si muero hoy, podré decir que he enviolinado a la princesa!

Y acto seguido, sacó su cuchillo para obligar a ésta a desnudarse frente a él.

La princesa, extasiada por los acontecimientos, no lo dudó y también pensó hacia sus adentros:
!Si muero hoy, podré decir que me ha follado un peluche! Menos da una piedra

Asique sin ofrecer demasiada resistencia, abrió sus profundidades reales para que rastafari peluche man pudiera penetrar, meter, hincar, empotrar, inyectar, incrustar introducir su mini-polla de peluche.

(Una vieja leyenda cuenta que fue tanto lo que abrió la princesa su coño, que rastafari se coló dentro y nunca pudo salir…)

CONTINUARÁ