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Soy la espuma de esa cerveza que nunca pude ni terminar, las lágrimas son cosa de tan sólo dos ojos, mis alergias no son mis miedos. Vivo en un piso de alquiler.

Aquella chaqueta comprada en Zara encima de la silla justo enfrente de la mesa desequilibradamente mal posicionada indica el desorden interno de mi geo personalidad.

Esculpo figuras de humo con mis labios coartados por una boquilla de cigarro y no me canso en argumetar interferencias del presente incoherente llamado x.

Y a pesar de todo estoy contento, ilusionado. Sigo siendo feliz en mi intento de alcanzar la felicidad. No es una meta, es una necesidad recorrida. Poco a poco.

La soledad llora porque no soporta su propia compañía, el espacio delimitado limita un huevo y parte del otro.

De tanto calor hace un frio del carajo como ezquizofrénicos sin medicación vamos pasando los fines de semana a la sombra de un gran portón.

Lloramos todos pero por aparentar somos todos cubitos de hielo que se deslizan sin querer queriendo.

¿Educador?

jajaja aquí hace falta más sentido del humor…

Vuelves, me follas y te vas otra vez. Cinco días. Con tus amigas. Te odio te lo digo en serio, aunque encuentre el morbo de ser tu puto objeto sexual.

Vuelves y te vas.

Aquí son las cinco de la mañana todo el día. No oigo ruidos porque voy ciego, no llego a verte porque soy muy torpe lo siento y los kilometros es lo que tiene.

Vuelves y te vas.

Pero ayer recibí tu sms: “Te amo tonto, el viernes te hago un hombre”

Muerdo tus labios, te meto mano. Mi lengua juega a ser el rehén de tu climax y lo consigue mediante tus orgasmos, en cada gemido un beso.  Te hecho de menos y estas a escasos centímetros de mi cuerpo, entonces me acerco, te abrazo, extasiado.

Hago del énfasis mi locura por estar contigo las venticuatro horas, la única droga que no se consigue en el mercado negro, tu ternura.

Esto es la historia de una mujer. Una tía buena en potencia.

Sin embargo y aunque parezca raro, actualmente vive en la impotencia. Para ser más claros, no folla.

Y no es porque ella no quiera NO.

Y no es porque ella no tenga novio NO.

Ella se sube por las paredes, se muerde la carne antes que la uña y siempre está de mal humor. Se pone unos vestidos que dan vértigo al mismísimo paracaidista experto. Te puede dejar ko con tan solo pestañear dos veces y mirarte al mismo tiempo. Tiene un trasero de ensueño. To bonico.

piernasvestido

Venga vale, ya no me enrollo más. Voy a contar la historia…

Y la historia se resume en que su novio NO practica el sexo con ella. No se la mete ni de coña. Como si tuviera una puta parálisis en la polla. Yo creo que no creo, si es que, esta historia no hay quién se la crea. Por dios ¡Mira que no follársela!

¡Joder!

¡Sólo tienes que subirle una pierna a tu cintura y agarrarla por las rodillas. Subir ligeramente la falda, apartar el tanga y metérsela!

¡Hostias! No es tan difícil.

O bien la sorprendes por la espalda, y ya de paso, la cacheas de arriba abajo. Empezando por el cuello, y cuando tus manos vayan bajando le das besos en el ángulo alfa entre su mandíbula y su oreja derecha. Sigues cacheándola, por detrás. Hasta que llegas a sus nalgas. Las aprietas bien fuerte mientras que con tu otra mano subes despacio hacia sus pechos y con sólo dos dedos, juegas con sus pezones presumiblemente duros. Muy duros.

Y no sigo porque no controlo y esto se puede convertir en algo muy porno.

Así que mejor seguimos en la SeXción Privada.

(pincha en el enlace que aparece y accederás a la continuación de esta historia real)

Me voy a la playa. Solo. Hace mucho calor.

Mi cuerpo está ardiendo y el volante quema un huevo.

Llego, aparco y observo.

Insisto, voy yo solo.

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Me acerco a la orilla y veo una mujer en topless.

La miro, me ignora, la miro todavía más.

Se sonroja.

Me quito la camiseta, me mojo las manos y la nuca.

Me meto al agua. Poco a poco.

Sé que me está observando.

No llevo tatuajes, pero llevo arañazos.

Cinco minutos en el agua.

Conclusión, voy mojado y cachondo.

Salgo despacio. Disimulando el asunto.

Todavía está la mujer del topless.

Ahora veo también a su novio. Da igual.

No soy celoso.

Tengo que inventarme una excusa para pedirle el teléfono o algo,

pero antes deberé ensayar para mirarle directamente a los ojos…

Es difícil, pero no imposible. Allá voy.

Hola perdone, estoy haciendo una encuesta a todas las mujeres

que van en topless en la playa, sino le importa, ¿podrías responderme

a unas preguntas?

El novio mira la parte de arriba del bikini de su novia que se encuentra tirado en la toalla y propone con su mirada  que se lo ponga si quiere seguir hablando conmigo, no sin antes mirarme con cara de perro.

A todo esto pienso que me haría un favor si se lo pone por esto de así poder mirarle a los ojos y tal, pero fue entonces cuando veo que su novia hace caso omiso  de su novio y decide no ponérselo.

Me dice la chica del topless,  literal: sería irónico que me pusiera la parte de arriba de mi bikini si es una encuesta, como dices, de mujeres que van en topless en la playa,  ¿no crees?

Arqueo las cejas, en señal de bloqueo. No sé si tengo ya media batalla ganada o perdida. Pero tengo que inventarme unas preguntas y no hay tiempo. El novio está esperando a que suelte la primera piedra para caparme los huevos.

Esto…bueno…la primera pregunta…ehmm…¿porqué crees que las mujeres hacen topless?

Ella se rie mientras que el novio anda pensativo buscando la indirecta…

Me contesta con otra pregunta… ¿porqué crees tú?

Y yo pienso…me la juego. Esta es la mía…ahora o nunca.

Entonces, le contesto:

En tu caso porque tienes unos pezones lo suficientemente duros y bonitos como para que el sol se fije en ellos y el agua del mar se convierta en agua cristalina al reflejarse en tus ojos. Tienes una sonrisa de ensueño y un cuerpo que anhelo. Te lo haría todo.

Quiero un beso.

Sólo uno.

Dámelo.

Mi corazón

está roto.

Quiero_un_beso

Dámelo.

Soy fuego,

y tu mi cortina

de humo.

Quiero sólo un beso.

Dámelo.

El viento.

Y la luna.

El mar.

Y la tierra.

hombre-mujer-beso

Tu sonrisa.

Sólo pido uno.

Dame un beso.

Dámelo.

Sueños.

El grosor

de tus labios.

Húmedos.

labiosRojosENnegro

El sol.

Un abrazo.

Quiero un beso.

Sólo uno.

Dámelo.

Te amo

Sere gay cuando tus ojos reparen en mi, siempre y cuando tu piel roce con mi piel. No me atrevo y  me acobardo, no te digo nada porque me arrincono a un lado. Y te miro,  con un deseo capaz de transformar tan sólo una caricia en orgasmos.

Ven, grita conmigo. Esto es raro…

Ser lo que no soy por momentos.

Aunque te extraño.

Viajar junto a la brisa que aparta el pelo de tu cara,

dejando al descubierto tu mirada color caoba y tus labios sabor canela.

Preparados y listos para merendar.

Pero no puedo por más que lo deseo…

Eres lesbiana y lo entiendo, no te gustan los hombres…20

Pero yo te quiero. Puedo incluso luchar contra mi propia virilidad si hace falta.

Cortarme la polla a cachos.

Porque yo te quiero. Y sólo quiero estar contigo.

Ser una especie de bicho raro,

preguntándote cada dos por tres

si cambiaste de acera.

Porque si lo haces aquí me tienes.

Para darte todo lo que me pidas.

Dispuesto a ser el paracaídas de tu corazón,

el salvavidas de tu lívido.

Follaríamos en el suelo, en todas las esquinas como los perros. No dejaría de hacértelo. Oprimirte bien fuerte contra mi pecho, garabateando con mis dedos semicírculos sobre tu cuerpo.

Al menos…déjame intentarlo…porque yo de verdad, te quiero.

Si no fuera del todo cierto no quedaría espacio a la duda razonable. Quiero ser irracional conmigo mismo, saltarme las normas vigentes, romper el sistema sin estar ni siquiera dentro. Soy el insert coin de tu game over. Trato de tratar de estar, estar suficientemente cuerdo a veces es una PUTA mierda. Agujas que no encuentran el pajar, ranas que no croan, neumáticos cromados pero al fin y al cabo un poco desgastados. La carretera es larga y dura así que cómeme la vida a cachitos que yo disfrutaré cada segundo. El viento que no corre ni vuela es simplemente el aliento que necesito para creerme vivo. Sé que existo. Y eso es un principio.

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No lo digo yo lo dice el cura de mi pueblo.

Yo fui a catequesis y a misa todos los domingos.

Incluso estoy hasta confirmado.

Pero fíjate tú que yo me considero más ateo que cristiano.

Me acuerdo de aquellas tardes que pasaba mirando al techo de mi cuarto preguntando al mismo Dios si existía o sino. Era él o yo, una de dos.

Nunca supe si de verdad hablé con él o no, pero lo que sí sé que el muy cabrón nunca se me apareció.

Yo creo en los milagros cuando suceden, como si de una catarsis se tratara, todos los elementos de la tabla se mantienen en una misma secuencia provocando la sintonía.

La sincronización de tus labios en una sonrisa infinita.

Sé que no existes pero sé que estás ahí. Algo así como el punto g y los hombres. Equidistantes entre dos puntos, contradictorio a más no poder.

Yo creo en Dios.

¿Y TÚ?